el placer …

[… «Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja… »
F. García Lorca
Sonetos del Amor Oscuro].

 

 

… y llegó el momento de esa felicidad que ya penaba que no me tocaría. No sé si seré capaz de ponerlo por escrito. Supongo que la acción de todos los sentidos supera mi capacidad de expresión.

Sí puedo decir que después de ese primer intercambio corporal, salimos de aquella habitación  Era urgente encontrar una cafetería cercana, un restaurante, algo semejante, y, mientras, decidiríamos que comer. Hambrientos, sería una ajustada descripción.

No salimos cogidos de la mano, como amantes. Obviamente. No sé bien la razón, pero siempre nos habíamos  comportado con una cierta discreción, convenientemente distanciados, como si hubiéramos de dejar espacio entre nosotros para un tercero, silencioso, invisible, cuya presencia percibiéramos, pero cuya identidad no pudiéramos definir con palabras.

A esa hora nos conformamos con sentamos en la terraza. A un lado yo, con un enorme gelato al cioccolato. Frente a mi le observaba disfrutar un espresso doppio. Roma permite esos pequeños placeres.

El agosto romano inducía al sopor, a evitar ese pesado calor húmedo. Ni los más valientes turistas se atrevían a atravesar la piazza a esa hora. A los pocos minutos pasó junto a nosotros un cura. En realidad no caminaba, más bien se balanceaba, como si tratara de encontrar un punto en el que los adoquines no le quemaran a su paso.

—Pecado —sonreí yo—. Él lo llamaría pecado.

—¿Te pareció pecado a ti?

—Fue lo bastante agradable como para llamarle pecado. No, agradable es una palabra estúpida. No se puede describir. Sólo puede repetirse –afirmé yo.

—¿Qué te gustaría comer, si encontramos algún sitio decente?

—Carne. Carne roja —y sonreí comprensivamente. Extendí mi mano, acaricié la suya leve pero intensamente, y luego la retiré, sintiéndome culpable.

—Los que manejan el poder —dije— tienden a prohibir el placer. El placer deja a quienes lo disfrutan indiferentes ante el poder… Creo que tenemos que aclarar algunas cosas tú y yo.

y bien, sí quedaron muy claras … Pero eso es otra historia. Los momentos de felicidad se repitieron.

Anuncios
el placer …

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s