Abrazos … a la carta

Tengo, como todos, amigos, que dicen ser expertos en vino (o les gustaría serlo, nunca lo he sabido) y algún que otro conocido sommelier. Describen unos y otros el liquido de Dionisos, tras una breve cata, de una manera tan … impactante que, a veces, me gustaría ser capaz de poder hacerlo yo y vivir para contarlo.
Mea culpa, de vinos no entiendo suficientemente, pero, de otras cosas, sí. Se me ocurrió entonces otra algo diferente..n. De manera que, como viene siendo habitual, tras tratar el asunto con mi querida Maribel Orellana, de escuchar y leer tantas cosas por ahí, según las recuerdo ahora, ahí les dejo unas frases que pueden serles divertidas, curiosas, embriagadoras o aburridas.
Hoy en 24 de diciembre, y el post, como ya he hecho en alguna otra ocasión, sirve de tenue regalo de Navidad a Jose Costa

—- oOo —-

 

Los abrazos también se catan. La calidad de este usual gesto de cercanía se podría tratar con la misma especificidad y hermosa adjetivación que los enólogos utilizan para describir el vino.

Hay abrazos añejos, robustos, carnosos, llenos de sentido y poder. Son esos abrazos conscientes que saben dar aquellos que reconocen su verdadera importancia porque tienen una intención concreta. Ese abrazo no es para saludar ni salir del paso, sino para comunicar lo que no alcanzan las palabras. Son abrazos excepcionales que duran un poco más, pues su duración  depende de qué tanto están dispuestas a entregarse las dos personas (No, no es que no crea en el abrazo entre tres o más, sino que su energía se manifiesta con toda su pureza cuando sucede frontalmente, pecho contra pecho). Saberse abandonar al contacto con el otro y disfrutarlo será clave para que naturalmente el abrazo termine con esa curativa sensación de acogedora satisfacción, resultado de haber dado con total generosidad.

No todos los abrazos verdaderos son tan intensos. Los hay cortos, pero con mucho cuerpo y redondez, como los vinos que acompañan y reconfortan.

Hay abrazos traicioneros, también timoratos, tensos, ácidos, temerosos de sentir demasiado cerca el cuerpo del otro. En ocasiones me he lanzado a abrazar irresponsablemente, y la consecuencia es espino de alambre con el que responde la contraparte, por lo cual deduzco que el mío fue un abrazo desmedido e imprudente.

Me llaman la atención los abrazos entre amigos, que condimentan con vigorosas palmadas en la espalda. Me gustan. Siguiendo con la cata, yo diría que ese abrazo tiene notas de leña al fuego, con un inicio en la boca de chocolate y un final que recuerda a los árboles, al campo, a la playa de la infancia.

El abrazo sensual, voluptuoso, será aquel que ignora el tiempo y se cuece lentamente en su propio cáliz aterciopelado. Ese abrazo dionisíaco, si se da sin prejuicios, será gustoso y báquico para transitar las vetas peligrosas que a su vez hacen más profundo su dulzor y más encendido el rojo de su impulso.

A quien se haya se tropezado con este texto, le ofrezco un abrazo ligero pero no menos dulce y temerario, como los vinos rosados en apariencia inofensivos que bailan en las papilas una fiesta furtiva.

Con ese aperitivo le doy las gracias por detenerse en estas letras y le deseo mucha paz y felicidad.

¡Salud!

Anuncios
Abrazos … a la carta

Un comentario en “Abrazos … a la carta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s